#460. El oso del edifico inteligente

Siempre me han gustado los osos, pero no todos los osos. Me tiene que gustar su barba, su cara, su cuerpo y sus vellos en el pecho, además debe rondar una cierta edad que no sea muy joven ni muy viejo. Hay algo que caracteriza a ciertos osos y es su panza, un oso se caracteriza porque no es delgado, y eso me gusta de los osos. Un oso con una barriga que no sea muy prominente puede ser muy sexy para mi, y #456 estaba dentro de mi rango de oso perfecto.

Tenía 35 años, barba, panza linda, y unos vellos en el pecho que se le veían deliciosos. Llegué a su edificio y me recibió a la entrada, noté que vive en una especie de edificio inteligente porque no había celador pero sí una máquina que hablaba a la entrada. Subimos hasta su apartamento, medía 1.70 y tenía la barba más larga que en las fotos que me envió. Había dos gatos muy lindos y me contó que se los había dejado su ex. Por como lo dijo me hizo pensar que todavía no lo había superado muy bien, y aunque lo dudé, no pude evitar preguntarle si los gatos le recordaban a su novio. Pensándolo bien, fue una pregunta tonta. Me confesó que sí, pero que eran un buen recuerdo de él.

Uno de los gatos era muy lindo y se hizo al lado mío, pero #460 terminó sacándolo pocos segundos después del cuarto con el otro gato. Pude notar que #460 era algo tímido, y debía ser yo el que diera el primer paso. Nos acostamos a ver televisión, pero no quería ver televisión en ese momento, lo único que quería era tener su verga dentro.

Acostado junto a él me levanté y me senté encima con mi culo sobre su cremallera. Luego me incliné hacia su cara, le besé la barba y después su cuello. Empecé a mover mi culo sensualmente como si lo estuviera cabalgando, segundos después toqué su entrepierna y me di cuenta que lo había puesto duro.

Terminamos besándonos y al poco tiempo me estaba revolcando por toda la cama con él. Me volteó y quedé boca arriba con #460 encima mío dándome besos mientras palpaba su verga dura con mi mano izquierda y tocaba su culo con mi mano derecha. Me tenía gimiendo suave sin ni siquiera tener su pene en mi culo todavía.

Se levantó y le bajé la cremallera, luego le quité los pantalones para mamárselo, pero antes le desabroché uno por uno los botones de la camisa para ver su lindo pecho de oso. Cuando se lo empecé a mamar ya lo tenía duro, mientras se lo chupaba intenté no hacerlo muy rápido por miedo a que se viniera. Tenía una verga promedio, así que estaba tranquilo porque no me iba a doler mucho cuando me lo metiera.

Me quité la ropa y #460 alcanzó un condón de su mesa de noche. Puse una almohada debajo de mi culo y sin querer me había acostado de tal modo que mi cabeza quedó colgando en el borde de la cama. #460 colocó mis pies sobre sus brazos y me abrí por completo de piernas para dejar entrar su pene. Como lo sospeché, no dolió mucho cuando me penetró.

Lo que siguió desde ese momento fue una culeada a un ritmo constante por parte de #460 acompañado de mis gemidos de placer y frases mías repetitivas que decían” “Oh! Si!”. Parecía que #460 no podía ir más rápido porque si lo hacía se podía venir muy rápido, como me sucede con muchos.

Sin embargo disfruté su verga en mi culo al ritmo suave al que me lo metía, y apretaba mi ano de vez en cuando para darle un poco más de placer. Cambiamos de posición porque mi cabeza se estaba cansando y me puse en 4. #460 me agarró de la cintura y esta vez me folló más fuerte y más rápido, como me gusta. Pronto la posición en 4 en la que inciamos se convirtió en algo diferente, pues me acosté sobre la cama con mis hombros y mi cabeza sobre ella, pero con mi culo todavía levantado como cuando empezamos en 4.

Estábamos cansados y #460 seguía follándome rápido. Finalmente mi culo no aguantó más en esa posición y cayó sobre la cama, junto con la verga y el cuerpo de #460, quien había seguido cogiéndome mientras yo estaba completamente acostado. Empecé a mover mi culo de arriba a abajo y finalmente se vino con dos movimientos despacio pero muy fuertes. Lo más rico fue los gemidos que dio cuando se vino.

Se levantó y botó el condón en el baño. Me masturbé mientras mamaba sus tetillas y tocaba su pecho velludo. Me vestí y antes me irme me despedí de sus gatos.


Puntuación: 7 de 10

#459. Cruising en los baños de la oficina del activo

#459 me escribió una tarde para decirme que quería cogerme y me envió unas fotos de su cara y cuerpo. Me gustaron sus fotos y le pregunté si tenía sitio.

Me dijo que podíamos hacerlo en los baños de su oficina a eso de las 6:30 de la tarde, cuando no hubiera nadie en el piso donde trabaja. Su respuesta me sorprendió, pero también me excitó. Pocas veces lo había hecho en un baño hasta ese momento, y la idea de hacerlo en uno después de tanto tiempo era algo muy emocionante.

Si me hubieran preguntado hace un año sobre si soy abierto al cruising o si me gusta, hubiera dicho que no. Incluso recuerdo haber mencionado en este diario que no soy fan del cruising, pero es increíble lo mucho que ha cambiado mi parecer respecto a esta práctica. Antes mi justificación era: “no hay nada como la comodidad de una cama y evitar el miedo de ser atrapado”. Ahora es precisamente eso lo que me más me excita: hacerlo en lugares públicos, no convencionales. Porque después de hacerlo con cientos de hombres siempre en sus camas, se vuelve mucho más interesante hacerlo en un sitio diferente.

Me citó en su edificio del centro internacional donde trabaja a las 6:30pm. Me dio las coordenadas para llegar y todas las indicaciones necesarias para subir disimuladamente hasta el baño de su piso sin despertar sospechas. Seguí todas las intrucciones; entré al edificio como si nada y disimulé que estaba hablando por celular para que los guardias no me abordaran. Cuando llegué a los ascensores vi al menos 4 de ellos, dos a cada lado. Lo que no sabía era lo difícil que iba a ser encontrar el botón para pedir el ascensor.

Busqué por todos lados, al lado de las puertas del ascensor, en las paredes, y no encontraba el bendito botón para pedir ningún ascensor, vi que los celadores estaban distraidos afortunadamente, pues si me hubieran visto buscar desesperadamente el botón se habrían dado cuenta que era un intruso. Se me hizo una eternidad encontrar el botón, pero por fin lo encontré. Era un círculo diminuto que no aparentaba servir para pedir un ascensor como en cualquier ascensor de hoy en día, pero tiene algo de sentido teniendo en cuenta lo viejo que era ese edificio.

Llegué al piso que me indicó #459 y me pidió que esperara un rato, entré al baño cuando me dio la señal. Era un baño muy grande, y no vi a nadie apenas entré. Caminé con nervios, hasta que por fin vi a #459. Medía 1.70, era blanco, aparentaba 30 años y estaba vestido de traje formal. Tenía una sonrisa puesta todo el tiempo, y eso me gustó de él. El baño era gigante y había un espejo en la pared de los lavamanos que lo cruzaba de lado a lado.

Me encanta follar donde ha espejos, me excita ver como me folla el activo en el reflejo. No perdimos tiempo y empezamos nuestra sesión. Le bajé los pantalones y se lo mamé, tenía una verga de 17cm, blanca y un glande rosado y brillante. Le gustaba atragantarme y yo también disfrutaba hacerlo. No se lo mamé mucho tiempo y me desnudé para follar, era peligroso desnudarme porque alguien podía entrar al baño en cualquier momento, pero valía la pena el riesgo. Guardé mi ropa en el cubículo de uno de los inodoros y él guardó la suya en el cubículo de al lado. Afortunadamente la sección del baño donde estábamos con lavamanos e inodoros estaba separada de la puerta del baño por una pared con orinales, por lo que si escuchábamos a alguien entrar teníamos pocos segundos de correr hacia los cubículos y encerrarnos.

#459 me preguntó si me dejaba dar a pelo pero le dije que no. Saqué los condones de mi maleta y se puso uno. Me puse contra el espejo y puse mis manos sobre él, me penetró despacio y me folló mientras los dos estábamos parados y nos veíamos en el espejo. La estábamos pasando tan bien que se nos olvidó el hecho que nos pudieran descubrir, o al menos a mí me pasó. Incluso empecé a gemir, su verga entrando y saliendo de mi culo hizo que mi culo empezara a moverse al mismo ritmo que lo #459 lo metía, tomando control de la situación.

En ese momento empecé a mover mi culo hacia adentro y hacia afuera, era delicioso sentir las manos de #459 tocar mi cuerpo, agarrar mi cintura y morbosearme mientras lo follaba con mi culo.

“Quiero cargarte”, me dijo y paramos para intentar esta posición. Me volteé para mirarlo de frente, me agarré fuerte de su nuca y salté con mis piernas para abrazarlo con mis pies al nivel de su cintura. #459 me alzó con sus brazos, me tomó de la cintura y me acorraló contra la pared para poder cargarme más fácil. Lo intentamos, pero no logró sostenerme por más de 20 segundos. Sin embargo fue muy rico haberlo hecho por los pocos segundos que pudo cargarme, aunque era incómodo sentir que me iba a caer mientras lo hizo. Le abono su esfuerzo, pues aunque no peso mucho, él tampoco es alguien alto y musculoso para haberme aguantado todo ese tiempo.

Llevávamos más de 20 minutos tirando y ya casi eran las 7 de la noche, y a esa hora debíamos salir de allí porque las señoras del aseo podían entrar para limpiar, o algo así le entendí. Era casi hora de venirnos y puse mi chaqueta en el piso para que me follara en pollo asado para hacerlo correrse.

Me acosté boca arriba en el piso sobre mi chaqueta y #459 volvió a penetrarme. Escuchamos alguien pasar cerca y nos detuvimos un segundo asustados, #459 dejó de moverse y yo de gemir, si alguien hubiera entrado en ese momento no habríamos tenido tiempo para pararnos y encerrarnos en el cubículo.

Por suerte nadie entró y seguimos en lo nuestro, tener su cuerpo encima mío mientras me cogía en ese baño me tenía muy excitado, luego empezó a moverse más rápido, el sonido de su cuerpo golpeando mis nalgas aumentó a un punto en el que cualquiera que hubiera pasado cerca del baño habría podido escucharnos, era un sonido auténtico de sexo fuerte, de alguien pasándola delicioso a punto de llegar al éxtasis del orgasmo. Finalmente dejó de moverse y supe que se había venido. Me encantó ver la leche colgando del condón usado cuando lo sacó de mi culo.

Nos vestimos con afán con nervios de que alguien entrara al baño y nos vestimos. Me pidió que saliera por la salida del segundo piso, no por el piso por el que había entrado para que nadie sospechara.


Puntuación: 9 de 10

#458. El bisexual que me hizo llorar

#458 es tal vez uno de los seguidores de twitter con los que más me había hablado por chat antes de vernos en persona. Fueron meses de conversaciones cortas con intentos de encuentros fallidos debido a la falta de sitio o porque alguno de los dos no podía. Sus mensajes me tomaban por sorpresa, además siempre me escribía para vernos a la hora que él me escribía y yo no podía, no me daba tiempo de planear.

Me di cuenta de lo mucho que me deseaba por su insistencia en tirar conmigo. Cuando terminé mi periodo de reflexión, #458 me volvió a escribir, siempre olvidaba quien era pero cada vez que me enviaba su foto de cara lo recordaba de nuevo. Un día acordamos ir a una residencia de Chapinero y nos encontramos cerca de allí. #458 iba elegante, llevaba puesto un vestido formal azul y camisa blanca, era trigueño claro, debía medir 1.80. Tenía ojos negros, labios delgados y una cara cuadrada. Tenía pelo largo arriba y completamente rapado a los lados.

Nos saludamos con un apretón de manos y me pidió que lo acompañara a un cajero para sacar plata. Lo acompañé y camino hacia la residencia me contó que tiene un cargo muy importante y trabaja mucho, algunos días de 6am a 8pm (o algo así recuerdo).

También me habló sobre lo sorprendido que estaba con la vida sexual que llevo e hizo comentarios algo ofensivos. Al principio me pareció incómodo hablar del tema con él porque no llevábamos ni 5 minutos de conocernos, pero era consciente de lo que íbamos a hacer dentro de poco y debía dejar la pena a un lado. Tal vez fue lo directo que se refirió sobre lo que hago, que sonó un poco cruel. Sobre todo porque cuando creo conocer alguien amable, me resulta difícil aceptar que se refieran a mí de esa manera, pero no puedo ocultar la realidad y por eso en el fondo lo acepto y pocos segundos después deja de afectarme.

Me di cuenta de lo experimentado que es con residencias en chapinero, contrario a mi primera impresión. Yo apenas conocía una, y me llevó a una que yo no sabía que existía. Entramos a la habitación y pedimos condones.

Me senté en la cama y él se quedó parado, lo vi quitarse su traje de ejecutivo y colgarlo muy bien en la pared. Tenía varios tatuajes en el cuerpo. Me desnudé y cuando terminé me preguntó si me gustaba su cuerpo. “No soy acuerpado como dice que le gustan”. Le dije que me gustaba su cuerpo, en realidad sí me pareció que era acuerpado, pero al parecer él no es consciente de eso.

Es verdad, no tiene cuerpo de gym, pero tiene un cuerpo moreno, acuerpado y con tatuajes que me gustó. Enseguida de esto me preguntó si quería repetir con él. Ni habíamos empezado, y ya me estaba preguntado si quería repetir. Debía esperar hasta el final para responder esa pregunta, tenía que conocer su desempeño en la cama y nuestra conexión para saber si quería repetir.

Me dio la impresión que estaba preocupado porque no sabía si me parecía lo suficientemente atractivo para acostarme con él, como si estuviera inseguro de su apariencia porque según él, he estado con muchos hombres más guapos y con mejores cuerpos.

Lo último que quería era que se sintiera inseguro conmigo, pues no me gustaba la idea de compararlo con otros. Cada uno es especial y tiene sus propios atributos. A veces la forma como me hablan y el interés que muestran en mi es algo que me llama la atención más que otra cosa, y eso es algo en lo que #458 se destacó mucho conmigo y pienso que nuestra conexión y la química que tuvimos en la cama fue muy fuerte.

Cuando descubrí su pene me di cuenta que era vergón, tenía una verga grande y gruesa, de esas que me arrechan con solo verlas. #458 se acostó en la cama para que se lo mamara y me hice en medio para mamárselo. Lo miré a los ojos y me dijo: “Está lindo. Si no fuera tan puta me lo cuadraba”.

No sé si él lo notó, pero cuando me dicen esto intento no mostrar ninguna reacción. Sentí vergüenza, tristeza, rabia, decepción, y me lo tragué. De hecho llevo todo este tiempo tragándomelo. Como si muchos sentimientos negativos se hubieran juntado en un segundo y me hubieran hecho perder el hilo de lo que veníamos haciendo. Me bloqueé por unos segundos, pero luego quise seguir como si no me hubiera afectado el hecho que alguien me hubiera juzgado y rechazado de esa manera por lo que hago.

De hecho, no había posibilidad de enojarme con #458, pues me conoció de esa manera. Nunca nadie me tomaría en serio por la vida que llevo.

Me recompuse y me dispuse a mamárselo. Así como él sentía inseguridad de su físico y si de no saber yo quería repetir, yo sentía presión para satisfacerlo, y creo que es algo que nunca supo. Sabía que #458 debía tener unas expectativas muy altas de mi. Quería complacerlo y hacerlo disfrutar conmigo, pero dudé si lo iba a lograr como él lo esperaba.

Se lo chupé hasta el fondo, puse en práctica mi experiencia e intenté no lastimarlo con mis dientes. Como la tenía grande muchas veces me atraganté, pero no me importó porque lo estaba disfrutando.

Llegó el momento de la penetración y me puse en posición para cabalgarlo. Se sintió delicioso cuando lo tuve dentro de mí, pronto el dolor se convirtió en placer. Me tomaba de la cintura para moverme a su ritmo, luego tomaba el control y se movía rápido con su verga dentro de mi culo, luego me cogía las tetillas y me movía los brazos para que los estirara y los pusiera en la cabecera de la cama.

Le pedí que me follara en mi posición favorita. Se puso el condón y me abrí de piernas para dejar entrar su verga. Le pedí que me lo metiera despacio para que no me doliera, pues por su tamaño sabía que podía doler si me penetraba de la forma incorrecta.

Me lo metió despacio y cuando me acostumbré, me empezó a follar duro, y eso es algo que pocos saben hacer. No hay como cuando me dan verga con empujones rápidos y fuertes que me hacen dar gemidos más intensos y placenteros. La forma como me cogía y se movía me tenía muy arrecho. Lo tenía follándome en pollo asado con mis piernas sobre sus hombros viendo su cara de excitación mientras nos dábamos placer mutuamente.

Luego movió mi pierna derecha de su hombro y la movió hacia mi izquierda, de tal modo que quedé en posición fetal con él todavía dándome verga. Mi cuerpo quedó mirando hacia un espejo grande que había en la pared frente a la cama, de modo que podía ver como me follaba.

Me gustaba lo rudo que era en la cama, me agarró del pelo y me lo jaló mientras me seguía cogiendo, el dolor era sinónimo de placer en ese momento. Las cosas que me decía eran lo más arrechante. Era como si supiera que me encanta que me digan cosas ricas al oído mientras me lo meten.

“Gime puta”, me dijo mientras me cogía en esta posición.

“Que culo tan rico parce, apriete”, me pidió. Y así lo hice. Lo apreté lo más que pude hasta que me dijo “estoy que me le vengo, quiere lechita ahí adentro?” Susurró en un tono muy excitante. Le pedí leche y segundos después sentí su gemido suave de orgasmo y el cambio en su respiración. Fue delicioso saber que lo había hecho venir. Sacó el condón usado y lo botó en el baño.

Después de venirse nos acostamos a hablar por aproximadamente media hora, me hizo varias preguntas sobre mi vida, y mencionó que a mi no me ha tocado tan duro en la vida como a él, quien comenzó desde un cargo muy bajo donde trabaja pero gracias a su esfuerzo ha logrado crecer profesionalmente.

Con el tiempo vi como se le puso duro de nuevo y en medio de un silencio incómodo me hizo señas para que se lo volviera a mamar, y así lo hice. Cuando lo tuvo completamente duro me preguntó si podía volver a metérmelo y no tuve problema con eso.

Me puse en cuatro y me penetró en esta posición, dándome palmadas de vez en cuando. Luego macosté boca abajo y dejé que me cogiera, se sentía tan rico como la primera vez que me lo metió. Esta vez no duró mucho tiempo follándome y poco tiempo después se vino.

Nos vestimos y mientras me ponía la ropa le conté que me recordaba a alguien de mi diario. Pero pocos segundos después de haberle dicho esto me arrepentí. Lo que incialmente fue un comentario que no esperaba que trascendiera se convirtió en una indagación extensa por parte de #458 para que le explicara a qué me refería con que me recordaba a alguien de mi diario. No fui capaz de decírselo en palabras, así que le mostré la historia de “Camilo”, el que me rechazó porque según él, soy muy “perra”.

#458 se tomó un buen tiempo para leer este relato, y le sorprendió mucho que tuviera una lista en excel. Cuando lo terminó de leer se sentó encima mío me empezó a hablar de cosas que me ponen mal. Tocó temas muy sensibles, sin yo haberle pedido su opinión o lo que pensaba de mí. De repente me bombardeó de sus comentarios pesados e hirientes, y no tuve el valor de intervenir, me tenía muy derrotado con todo lo que me estaba diciendo. No lo admití en el momento, y no quiero mencionar las cosas que me dijo, pero llegó al punto que me hizo sacar lágrimas.

Finalmente por fin terminó de hablar y tuve que quedarme un buen tiempo con el brazo en mis ojos para que no notara que me había hecho llorar, y aunque estoy acostumbrado a ese tipo de comentarios, eso es algo que nadie más ha logrado aparte de un abogado con el que me acosté que me juzgó cuando le comenté que tenía una lista en excel con los que tenía sexo. Cuando vio que me cubrí los ojos con mis manos se disculpó por hacerme sentir así diciendo que quería ser sincero conmigo y que no buscaba hacerme sentir mal.

Acepté sus disculpas y me calmé. Nos vestimos y salimos a la calle para pedir un taxi, él se subió en un taxi primero y al poco tiempo me subí en otro taxi hacia mi casa. Desde entonces me ha vuelto a escribir de vez en cuando para saludarme y pedirme que nos volvamos a ver, pero no hemos concretado nada.


Puntuación: 10 de 10

#457. El que me lo hizo en el cuarto del servicio

Era tarde, debían ser las 11 de la noche y vi a #457 conectado en grindr, quien me aparecía a pocos metros de distancia. Tenía una foto de perfil donde se veía su lindo cuerpo blanco y trabajado. No era súper musculoso ni muy tonificado, pero tenía un cuerpo que me gustó mucho desde que lo vi. Le escribí y me envió mas fotos de su cuerpo y de su cara. Aparte de tener un cuerpo lindo, tenía una cara linda. Le pregunté qué rol era y afortunadamente era activo.

Tenía ganas que me cogiera esa noche y le pregunté si tenía sitio, me dijo que sí pero que debíamos esperar a que todos estuvieran durmiendo en su casa. De repente se desconectó y dejó de hablarme por una media hora, pensé que se había dormido hasta que finalmente me respondió. Le pedí su  whatsapp y me dio un número de otro país, el indicativo no era +57 como todos los números de Colombia. Le pregunté de dónde era y me explicó que es colombiano pero que estudia en Brasil y que estaba de vacaciones en la casa de sus papás.

Me envió la ubicación de su casa, la cual estaba más cerca de lo que me imaginaba. Quedamos en que yo llegaría a la puerta de su casa a las 12 de la noche y que le escribiría por whatsapp cuando estuviera allí para que me dejara entrar sin hacer ruido. A las 12 salí caminando hasta su casa, llegué puntual y le avisé cuando estuve a la entrada. Hacía frío y los 3 minutos que me hizo esperar afuera se me hicieron eternos. Finalmente abrió la puerta despacio. Estaba en pijama y entre la oscuridad noté que tenía unos ojos lindos, me pidió el favor que no hiciera ruido y seguí entré, todo estaba oscuro. Sentí nervios, me imaginé a alguien de su familia descubriéndonos mientras caminábamos hasta su cuarto.

Afortunadamente no tuvimos que caminar mucho, pues me llevó un cuarto que quedaba en el primer piso ubicado a pocos metros de la entrada de su casa. El cuarto quedaba al lado de la cocina, y era muy pequeño. Por pocos segundos pensé que podría ser el cuarto donde él dormía, pero algo me decía que no era posible. No me aguanté la duda y le pregunté si él dormía allí y me contó que estábamos en el cuarto del servicio, afortunadamente en esa casa no había empleada interna.

No sé cómo pensé que ese podía ser su cuarto, no había forma que alguien como él durmiera en ese cuarto tan pequeño, con una cama pequeña y cobijas viejas. Además no había nada que probara que era donde dormía alguien como él.

“Tenía el espejo listo”, me dijo mientras me mostraba un espejo rectangular de esos que hay en los baños. El espejo estaba parado en el borde de la cama contra la pared, me excitó mucho eso porque me encanta follar donde hay espejos para poder ver desde un ángulo diferente mientras el activo me lo mete.

Era extraño saber que no podía gemir como me gusta en medio de tanto silencio, ni siguiera podía contemplar la idea de gemir en voz baja. Nos desnudamos y cuando se quitó la camiseta  vi en persona el cuerpo lindo que había visto en fotos minutos antes, me excitó mucho saber que me lo iba a meter. Antes de inviar #457 escuchó un ruido con el cual se asustó, apagó la luz y mis nervios regresaron: me imaginé a alguno de sus padres descubriéndonos desnudos en ese cuarto, por segundos me sentí culpable por lo mal que él quedaría en frente de su familia, pero todo eso del susto que nos descubrieran terminó pocos segundos después.

#457 prendió la luz y me hizo señas que todo andaba bien. Me di cuenta que su pene ya estaba duro antes mamárselo y se lo empecé a chupar mientras él estaba sentado en la cama y yo arrodillado. Tenía un pene blanco, recto y de aproximadamente 18 centímetros. Le pregunté si tenía condón y se levantó de la cama para traer uno. Me acosté boca arriba para que me cogiera en posición misionero y se arrodilló sobre la cama listo para penetrarme.

La posición misionero que esperaba se terminó convirtiendo en una posición completamente diferente a la que me imaginaba. #457 se mantuvo todo el tiempo con sus rodillas sobre la cama y sus piernas en la misma posición arrodillado, pero alternando su pecho entre erguido a 180 grados de mi cuerpo y 45 grados cuando se inclinaba hacia adelante.

Mientras me follaba arrodillado alternaba la posición de sus manos y brazos. Cuando estaba erguido ponía las palmas de sus manos abiertas sobre mis piernas cerca a mi pene para mantenerlas abiertas, y cuando se inclinaba hacia mí, cerraba sus puños y los colocaba sobre la cama para sostenerse.

Mi momento favorito fue cuando puso sus dos manos sobre mi pecho mientras me seguía follando. Sentir sus manos sobre mí mientras empujaba y sacaba su pene de mi culo me tenía muy duro. Podía ver lo mucho que le gustaba verse al espejo mientras me comía, el cual estaba justo detrás de mi cabeza. Finalmente cambiamos de posición, me acosté boca abajo y él se puso encima mío. Volvió a penetrarme, me hubiera encantado gemir en ese momento, pero debía contenerme por completo si no quería que nos descubrieran.

#457 empezó a follarme con su cuerpo un poco lejos del mío, pero minutos después se acostó encima de mi espalda. Era una pena no poder masturbarme en ese momento porque estaba boca abajo mientras sentía su piel, la piel de su pecho rozar contra mi espalda mientras tenía su verga en mi culo. Mi cara estaba hacia el lado derecho con mi mejilla izquierda sobre la cama y mi mejilla izquierda rozando su cara, en ese momento levanté un poco mi cara y miré hacia atrás, en ese momento #457 acercó su boca y me besó. Fue un beso corto que me tomó por sorpresa y que me encantó, donde hubo lengua de por medio.

Cambiamos de posición y me puse en 4, #457 me tomó de la cintura y por fin pude vernos en el espejo. Empezó fuerte y con el tiempo bajó el ritmo y la velocidad, estaba disfrutando mucho como me cogía pero no quería que bajara la velocidad. De repente #457 se empezó a mover muy despacio, casi estático. Pensé que se había cansado y por eso me daba más despacio, así que moví mi culo con más rapidez para seguir el mismo ritmo que llevábamos.

Entendí la razón por la cual #457 había dejado prácticamente de moverse. Mientras me movía con rapidez dijo”Me vengo”, en un tono arrechante. Me agarró fuerte de la cintura y retomó sus movimientos rápidos, no hubo necesidad que yo siguiera moviendo mi culo, él lo movió con sus manos en mi cintura y los empujones de su verga.

Finalmente escuché su gemido orgásmico, uno demasiado excitante. Después de venirse se inclinó y se acostó sobre mi espalda. Segundos después sacó su pene y botó el condón usado en el baño. Cuando caminó hacia el baño me di cuenta que tenía un tatuaje grande de una cruz en su espalda, también estaba todo su dado y eso me excitó aún más. Me masturbé con él encima mío mientras simulaba que me estaba follando.

Le pregunté qué edad tenía y me dijo 26, se veía más joven, le hubiera puesto 22 o 23. Al salir del cuarto revisó que no hubiera nadie en el primer piso. Me cambié y me acompañó mientras caminábamos en silencio hasta la puerta.


Puntuación: 10 de 10

#456. El que vivía en un apartaestudio diminuto

Estaba empezando a retomar mis encuentros sexuales con fans de twitter, y por esos días recibí un mensaje de #456. Su mensaje llamó mi atención porque recordaba muy bien su foto de perfil, y la recordaba bien porque la había visto varias veces porque era alguien que constantemente le daba like a mis videos y comentaba en ellos.

Su foto de perfil mostraba su cuerpo promedio y moreno. Su gran interés en mí me causó a su vez curiosidad en conocerlo. Cuadramos un encuentro una noche en su apartamento. Cuando entré me recibió un hombre más alto de lo que me imaginaba, del mismo color de piel que había en su foto de perfil, con rapado militar, cara redonda y ojos rasgados. 3 pasos después ya estaba en su habitación, me di cuenta que vive en un apartaestudio donde la cocina queda en el mismo cuarto. No había sala, sino una cama, una mesa con el televisor y la cocina adosada a una de las paredes.

Le dije que me gustaba lo acogedor que se veía su apartaestudio pero él comentó que los fines de semana no se aguanta estar en un lugar tan pequeño como ese. Sentados en su cama me confesó que era un fiel lector de mi diario, que había leído la mayor parte de él, y que siempre había querido acostarse conmigo. Sentí que se me mojó el culo cuando me dijo esto y me dieron ganas de empezar la faena de una vez por todas.

En segundos pasé de estar sentado a estar acostado con él encima besándome, lo tomé de su cabeza calva y nos dimos una rumbiada que duró varios minutos. Me quité la ropa y él también, nuestros cuerpos desnudos se juntaron mientras sentía su verga dura rozaba mi abdomen. Quería complacerlo, darle un polvo que nunca olvidara, pues sabía que había anhelado estar conmigo durante meses. La primera posición que hicimos fue cabalgada. Se puso el condón, me acomodé con mi cabeza hacia sus pies y me ensarté toda su verga hasta el fondo.

Me apoderé de su pene, me convencí que era solo para mi y que podía hacer con él lo que quisiera, así que jugué con él dentro para darme placer. Me lo metí hasta el fondo y luego lo saqué repetidas veces. También me moví hacia adelante y atrás con su verga, me sentía poseído por su pene moviéndose en todas las direcciones dentro de mí. #456 me pidió que abriera mis nalgas con la mano, pues esto le excitaba mucho.

Puse las palmas de mis manos en mis dos nalgas y las abrí mientras lo cabalgaba, y aunque no podía ver la cara de #456 porque estaba de espaldas hacia él, sabía lo mucho que disfrutaba mientras mis nalgas abiertas daban una mejor visibilidad para ver mi culo moviéndose de arriba a abajo con su verga dentro. Lo cabalgué por unos 5 minutos hasta que me cansé y quise que me cogiera en pollo asado. Me acosté y abrí mis piernas para dejar entrar su rico pene moreno en mi ano, el cual entró fácilmente porque ya me había abierto un poco cuando lo cabalgué.

Me lo hizo delicioso, después de un tiempo follándome en esta posición se acercó a mí para besarme y puso su cuerpo encima del mío, con nuestros pechos rozándose. Lo agarré de la espalda y me concentré en disfrutar el momento, la estaba pasando tan bien cuando me dijo “estoy que me vengo”, pero yo no quería que lo hiciera todavía. Bajó su ritmo y empezó a follarme más suave y más despacio, aunque últimamente me gusta que me den rápido y duro, soy consciente que debo aceptar que me den más despacio a cambio de disfrutar un poco más de tiempo con su verga.

Terminamos haciéndolo yo acostado boca abajo y él encima mío, gemí como puta, lo esta disfrutando demasiado, pero sabía que #456 pronto se correría por mis gemidos y sus movimientos cada vez más rápido. Mi cabeza estaba colgando de la cama y mi cuerpo se movía cada vez más hacia el borde de la cama debido a los empujones de #456 dentro de mí, “Me voy a venir”, dijo en voz baja y con un tono cansado. Sus palabras me prendieron aún más, saber que #456 estaba a punto de venirse con mi culo me arrecharon mucho más pero no podía masturbarme porque mi verga, aunque estaba dura, se encontraba aplastada entre mi abdomen y la cama.

Finalmente escuché sus respiros profundos y sentí sus movimientos más despacio, lo cual me confirmó que había llegado al orgasmo. Su cara y cuerpo cayeron cansados sobre mi espalda. Se levantó y fue al baño a limpiarse, cuando volvió me masturbé mientras le besaba las tetillas.


Puntuación: 8,5 de 10

#455. Preñada con el de pecho velludo

Hay cosas que me excitan mucho y que me dan mucho morbo como que me preñen. Pero en realidad, no dejo preñarme de casi nadie. Tengo que conocer muy bien a la otra persona o el otro me tiene que gustar mucho y me debe excitar demasiado.

Tirar a pelo es algo que siempre me ha dado miedo. En la época que estuve con #455 recién acababa de retomar mis encuentros con seguidores de twitter, de hecho tenía cientos de polvos pendientes. #455 logró despertarme ese morbo de querer que alguien me follara a pelo.

Todo inició con una conversación, a la cual no me pude resistir dejar pereñarme:

  • @#455: Y qué hay qué hacer para portarse mal con usted?
  •         Yo:  que edad tienes?  
  • @#455: 2_
  •         Yo:  y que te gusta que te hagan
  • @#455: De todo
  •                Me gusta el sexo fuerte
  •                Medio sado
  •                A usted
  •         Yo: que delicia
  •                me gusta que me azoten y me traten mal en la cama
  • @#455: Rico
  •               Así me gusta
  •               Tipo violación
  •               Fetiches?
  •          Yo: Rico
  •                tragar leche, que me graben
  •                y me den muy duro, sin compasión
  •                y tu?
  • @#455: Besar los pies mientras penetro
  •               Chupar la verga después de venirse y masturbarme
  •               Cosas sucias o perversas que le gusten?
  •        Yo: olores.. oler las axilas del otro, que me den cachetadas
  •               y me peguen en la cara con la verga
  • @#455: Rico
  •               Delicioso eso
  •               Le gusta la leche?
  •        Yo: me encanta
  •              donde te gusta venirte?
  • @#455: Rico
  •               Sí hay conexión y todo se ve orden rico dentro del culo
  •               A usted ¿dónde?
  •        Yo: tambien dentro, igual si hay conexión
  •               o si no tragarme la leche
  • @#455: Rico eso
  •               Dentro es deli
  •              ¿Con condón o a pelo?
  •         Yo: con condon, a muy pocos los dejo a pelo
  •               y tu? con o sin condon?
  • @#455: A pelo es deli pero de cuidado
  •               Aunque acepto que por lo que he visto
  •               Sería deli llenarle el culo de leche
  •        Yo: Hehe
  •               seria muy rico que me preñaras
  • @#455: Rico hacerlo
  •               Llenárselo de leche a pelo
  •         Yo: que delicia
  •               creo que te haria venir demasiado
  •               o al menos eso dicen, que los hago venir mucho porq tengo un culo                                apretadito y rico
  • @#455: Suena deli
  •               Puedo verlo en fotos?
  •               Algo más íntimo
  •         Yo: en mi cuenta hay varias fotos de mi culo
  • @#455: Aburrido
  •               Me refería a su culo
  •               Entonces deja que lo preñe?
  •        Yo:  Si, hace años no me preñan
  •               creo q mi culo quiere leche
  • @#455: Rico
  •               Se lo quiero llenar
  •               ¿Cuándo?
  •         Yo: puedes hoy?
  • @#455: A ¿qué hora?
  •         Yo: a las ____
  •               pero espera, tienes sitio?
  • @#455: Sí tengo
  •               En mi apto
  •               Podría más tarde
  •               Tipo _
  •               A pelo?
  •         Yo: Si
  • @#455: Deli
  •               Déjame organizo y te escribo a eso de las 5 y te confirmo si puedo antes
  •        Yo: Dale
  •              quedo pendiente
  • @#455: Puedo ya
  •         Yo: cual es la dirección
  • @#455: Calle ___ __ ___apto ___
  •               Dónde está?
  •        Yo: _____
  • @#455: Dale
  •               Cuánto tarda?
  •         Yo: como media hora
  • @#455: Vale
  •               Me voy a duchar mientras
  •                Por acá estoy pendient
  •                Apto ___

Quién se resistiría a que lo preñen después de una conversación como esta. #455 me tenía duro, con ganas de recibir su leche dentro de mí. Llegué a la hora indicada a su edificio, me anuncié y el portero me dijo que hace meses ese apartamento estaba desocupado. Contacté a #455 y me dio el número de apartamento correcto, se había equivocado en el último dígito.

Abrió la puerta y vi un hombre más guapo que en las fotos de su perfil de twitter: medía 1,70, era trigueño claro, ojos y pelo negro, barba corta bien definida. Me saludó con un apretón de manos, me preguntó de dónde venía y me hizo seguir directamente a su cuarto, el único lugar en ese apartamento donde había una luz prendida. Le pregunté si había alguien y me comentó que su roommate llegaba más tarde y que teníamos tiempo. Desde el principio sospeché que #455 no era alguien con carisma, es de esos que rara vez o nunca sonríen, a pesar de que es costeño. No me miraba a la cara y siempre estaba distraído mirando su celular, eso es algo que odio que hagan antes de tirar, de hecho se me hizo muy antipático, uno de los más antipáticos con los que he estado, pero el sexo lo compensó todo.

Finalmente dejó su celular y se levantó para apagar la luz, pero le pedí que no la apagara porque me gusta hacerlo con la luz prendida. Se acostó en la cama y me hice en el medio de sus piernas para mamárselo, se bajó los pantalones y vi su verga medio dura lista para metérmela en la boca. Como buen costeño la tenía grande y venosa, todavía recuerdo lo rico que se sentía tenerla en mi boca. No se lo mamé por mucho tiempo, de hecho se le puso completamente erecta en segundos.

Tenía unos labios sexys y rosados, le pregunté si le gustaba gustaba besar y respondió: “No me gusta lo pasional”. Sentí algo de decepción porque me hubiera encantado besarlo, seguí chupándoselo hasta que llegó el momento de la penetración. Me pidió que me pusiera en 4 aunque yo quería en pollo asado, no me importó porque sabía que después podíamos hacerlo en la posición que yo quería.

Debajo de su camiseta podía notar que tenía un cuerpo de gym perfecto, pero mis expecatativas fueron superadas con creces cuando se quitó la camiseta roja que llevaba. Tenía un cuerpo perfecto: esculpido y con músculos, con los pectorales y six pack marcados, y unos brazos bien trabajados y gruesos. Me arrechaba mucho saber que ese cuerpazo y esa carita sexy y con barba estaba a punto de cogerme a pelo y preñarme. Observé su rica y dura verga antes de ponerme en 4. Puse las palmas de mis manos sobre las cobijas destendidas, #455 me agarró de mi cadera y lo insertó todo.

Estaba tan arrecho que entró con facilidad a pesar de su tamaño. Era una pena no poder ver su lindo cuerpo mientras me follaba, pero sabía que dentro de poco, cuando cambiárabamos de posición  iba a poder tener su cara frente a mí. De repente ya no estaba en 4 sino con mi cabeza sobre la cama y mi cuerpo inclinado hacia abajo.

Terminamos en una posición que rara vez hago. Yo estaba acostado de lado, como en posición fetal, mientras #455 estaba arrodillado dándome verga sosteniendo mi pierna derecha con su brazo. De esta forma podía mirar su cara de placer mientras me cogía. Sus movimientos rápidos y bruscos me tenían muy excitado, creo que es uno de los pocos que sabe dar rico con el ritmo perfecto.

Follamos en esa posición por unos 3 minutos y luego sacó su pene y dijo lo que más deseaba en ese momento. “Quiero darte en misionero”. Me encantó que dijera que quería esta posición en específico, pues en realidad, la posición “misionero” no es un término muy popular o conocido dentro de las posiciones sexuales en el sexo gay.

De hecho, ha sido confundida en la mayoría de los casos con el famoso “pollo asado”. Muchas veces que le he pedido a varios activos que me cojan en “misionero” hacen cara de confusión y me piden que les explique cómo es esta posición. Siempre les digoque es una especie de pollo asado, pero los pies no van encima de los hombros, sino que las piernas pueden ir completamente abiertas mientras uno recibe verga o al rededor de la espalda del activo. De hecho, cuando los pies no van en los hombros me duele mucho menos, por lo que prefiero misionero a pollo asado.

Me acosté boca arriba y #455 puso una almohada debajo de mi culo. Por fin iba a poder ver su rico cuerpo con pecho velludo mientras empujaba su pene una y otra vez dentro de mí. Me acomodé y dejé que introdujera su verga gruesa, me sentía húmedo por dentro, mi culo quería ordeñarla hasta la última gota de leche.

Resulta que la puerta del cuarto de #455 estaba abierta, y frente a su cuarto había un baño justo al frente de la cama donde estábamos culiando. Me di cuenta que mientras #455 me cogía, le gustaba mirarse en el espejo. Me quedaba más difícil mirar hacia el espejo porque yo estaba hacia el lado contrario, viendo a #455, pero de vez en cuando me gustaba voltear la cara y mirar el reflejo del hermoso cuerpo de #4555 con sus movimientos mientras me cogía.

“Te demoras en venirte?”, me preguntó. Este fue otro comentario que me pareció muy particular, porque usualmente soy yo quien lo pregunta cuando tengo afán o cuando me está doliendo mucho. Le dije que no, de hecho estaba muy excitado y podía venirme en cualquier momento. Siguió metiéndomelo, era delicioso ver su barba y su rico cuerpo de gym velludo penetrándome, con esos movimientos rápidos. Podía sentir su glande subiendo y bajando en lo profundo de mi culo, hacía mucho tiempo no sentía un pene a pelo dentro de mí, y reconozco que es una de las sensaciones más placenteras que existen.

“Me voy a venir”, dijo en voz baja. El momento en el que por fin iba a recibir su leche dentro estaba cerca, sólo con escucharlo decir eso me puse aún más duro y empecé a gemir más fuerte, no quería que ese momento de éxtasis acabara, pero sabía que el final iba a ser muy gratificante. Agarré con fuerza las sábanas y esperé a una señal que me indicara que había eyaculado dentro, le tomó alrededor de 30 segundos en llegar al orgasmo.

Supe que había llegado cuando empezó a moverse más despacio, le pregunté “ya?” para confirmarlo, asintió con la cabeza. A pesar que minutos antes había estado a punto de venirme, me demoré en venirme un poco más de lo que pensaba después que #455 me preñó. Con su pene todavía dentro de mi culo y sabiendo que tenía su leche dentro me masturbé por aproximadamente 1 minuto y finalmente me vine sobre mi abdomen.

Mientras me vestía, me preguntó “para donde vas?”.

“Para una cita”, le respondí.

“A una cita romántica?”, dijo con un tono de burla.

“No, es una cita con el oftalmólogo”. Siempre que no sé qué decir, me invento que tengo una cita con el oftalmólogo o el optómetra, aunque ya era tarde y no sé si era creíble. En realidad era una cita con quien sería #456.


Puntuación: 10 de 10

 

#454. El desconocido que me reconoció por mi diario

Nunca antes me hubiera imaginado que un completo extraño pudiera reconocerme con este diario. La forma como conocí a #454 fue muy inusual y llena de sorpresas. En realidad, él ya me conocía, pero yo no lo conocía a él.

Recién había salido de mi período de reposo y de reflexión y me sentía preparado para retomar mi vida sexual libertina. La mejor forma de probar que estaba listo era yendo a un sitio gay. Ese día quería revivir esa sensación de sentirme observado y morboseado por otros hombres. Extrañaba esa sensación, pues hasta ese día llevaba meses sin actualizar mi cuenta de twitter.

Fui a unas cabinas, dejando al azar al que se convertiría en #454. El caldo de ojo no estaba bueno, no había nadie que me llamara la atención. A pesar de las insinuaciones y manoseadas que varios me hicieron, no quería dárselo a todos ese día. Esperaba ver a alguien atractivo, pero no encontré a nadie por un buen tiempo. De repente vi un hombre con gafas, moreno, de 1.70, con barba medianamente larga que me llamó mucho la atención. Era guapo y tenía una mirada sexy, era el único hombre que me gustaba de todos los que habían en ese lugar. Tenía un tatuaje en el brazo derecho que alcancé a ver debajo de su camiseta azul de manga corta.

Dudé en acercarme a él, la cantidad de tiempo que llevaba sin insinuarme a alguien hizo que perdiera esa chispa salvaje y extrovertida a la hora de conquistar un hombre. Me sentía un novato, como en mis primeros encuentros, había perdido la costumbre. Finalmente mi instinto sexual respondió y lo seguí hasta un cuarto donde había un televisor proyectando una película porno. Me quedé en la entrada y minutos después cuando #454 iba a salir de allí sentí nervios y miedo de que no quisiera hacer nada conmigo, pero lo abordé en la puerta y le toqué la entrepierna.

Tomó mi gesto sexual positivamente y me siguió el juego, lo tomé de la mano y lo llevé hasta un sillón que estaba en el cuarto. Lo que ocurrió a continuación no fue una mamada, ni una penetración, sino una conversación. Sentados en el sillón no pude dejar de admirar su cara y físico, viéndolo cerca era más lindo que lo poco que había divisado desde lejos. Siento que fui el que llevó el tema de conversación, y aunque hubo silencios incómodos, alguno de los dos siempre lograba resolverlo, lo cual demostraba el interés mutuo.

Nos hicimos preguntas básicas para entablar una conversación, de esas preguntas de cajón que uno saca como cuando uno no tiene idea qué más decir como: “cuál es tu color favorito?”, “qué te gusta hacer?”, o “a qué te dedicas?”. Con  el tiempo me dio más confianza y terminamos hablando de nuestros programas favoritos, resultó que tenemos en común que nos encanta The Big Bang Theory, también le conté que cumplí mi sueño de ir al estudio donde graban el programa.

Después de una conversación sin muchas cosas interesantes era hora de que alguien tomara la iniciativa. No recuerdo quién la tomó, pero terminamos besándonos en el sofá, luego me arrodillé para mamárselo. Lo que más me excitaba era que había al menos 10 manes viéndonos, y eso me excitaba aún más, pero también sentía más presión de ser un buen mamador. Lo mejor era que a #454 no le importaba que nos vieran, pues hay muchos activos que les molesta que haya gente viendo como me culean. Se quitó la camiseta y descubrí un lindo cuerpo, no de gym, pero sí bien cuidado. Tenía un tatuaje en el brazo derecho y otros tatuajes en el cuerpo, lo cual lo hacían verse aún más sexy.

Me quité toda la ropa, quedé completamente desnudo con los zapatos y medias únicamente. Me dieron ganas que me lo metiera pero ninguno de los dos tenía condón. Sin nada de pena pregunté a todos los que nos estaban observando: “Alguien tiene un condón que me regale?”, hubo dos que se ofrecieron, pero uno de ellos me entregó el condón primero. Se lo puse y me senté encima de su verga para cabalgarlo. Me di cuenta que no lo tenía tan grande como cuando están arrechos y supuse que a pesar que #453 no tenía problema en que nos vieran, esto afectaba su desempeño. Le pregunté si quería que fuéramos a una cabina y dijo que creía que ahí podía estar más cómodo.

#454 se puso su camiseta y yo agarré mi jean, mi camisa y caminé desnudo hasta la cabina más cercana. Tal vez estar allí fue más cómodo para él, pero no para mí. La cabina donde estábamos era un espacio demasiado reducido, con una silla que ocupaba la mitad del espacio. No encerramos allí y dejé el huequito redondo que usan los mamadores abierto para que los demás pudieran vernos. Continué mamándoselo hasta que se le puso bien duro y por fin llegó de nuevo el momento que estaba esperando, en el que me metiera su rico pene y me hiciera gemir.

Me senté en la silla y abrí mis piernas con mi culo completamente expuesto hacia #454 para que lo usara. Recosté mi cabeza sobre la pared y esperé a que #454 me penetrara. Por lo general no me gusta hacerlo con poca luz, pero la oscuridad de la cabina donde estábamos hizo que nuestra sesión de sexo fuera muy arrechante y le dio un toque de morbo a nuestro encuentro. Gemí duro mientras me follaba, no me importaba que todos se dieran cuenta que había un pasivo tragón gimiendo mientras le daban verga en esa cabina, de hecho me excitaba saber que nos podía en escuchar y ver.

Disfrutaba ver las caras de los curiosos que se acercaban por el hueco redondo para verme a mí y a #454 en acción. Su cuerpo y su tatuaje en medio de la poca luz que emitía el techo me volvían loco y empecé a masturbarme al ritmo de sus movimientos. De repente de su boca salieron unas palabras que no me esperaba: “Tu tienes un blog?”. En ese momento pensé: ya todo se fue a la mierda, este sabe quén soy. “Más tarde te cuento”, le respondí. No quería que mi respuesta entorpeciera ese momento de excitación, con su pregunta sabía que teníamos una conversación pendiente después de tener sexo.

No intentamos una nueva posición, estábamos sudados, hacía mucho calor en la cabina y varios minutos después de tirar nos masturbamos y nos vinimos. Mientras nos vestíamos #454 trajo el tema de nuevo. “Tu..no te llamas.. Santiago?”, me preguntó inseguro con un tono nervioso. Tenía una intriga gigante de saber cómo sabía quién era yo.

Para no influir en su respuesta le pregunté: “Cómo lo sabes? de donde sacaste eso?”.. Nunca me imaginé su respuesta.

“Por tus viajes, he leído tu diario y recuerdo que escribiste que tu programa favorito era The Big Gang Theory y que fuiste a donde lo graban”. Quedé plop. Todo me hubiera imaginado menos que #454 me hubiera reconocido por algo tan específico que escribí en uno de mis relatos. Pensé que me iba a decir: “por tus gemidos”, o “tus piernas velludas”. De hecho, cuando me explicó que me había reconocido por mi comentario sobre TBBT, no recordaba que le había mencionado eso minutos antes mientras estábamos en el sofá.

#454 me dijo que un amigo de él le había mostrado mi cuenta para que leyera mi diario, que era un fiel lector de mis relatos y que le gustaba mucho como escribía. Me sentí honrado y halagado, pues también me dijo que si yo escribiera un libro, sería el primero en comprarlo. Me sorprendió saber que había acabado de estar con alguien que ya me conocía, pero yo no.

Me pregunto qué sería si nunca hubiéramos llegado al tema de programas favoritos, tal vez él nunca hubiera sabido quién soy, y yo nunca hubiera sabido que él ha leído este diario.

Después de encontrarme con #454 me dediqué a adelantar mi diario, y anoté su número para encontrarnos otra vez. Volvimos a tener sexo aproximadamente dos meses después y me contó que también se había adelantado en leer mis relatos.

Quién iba a pensar que #454 me ayudaría a confirmar que estaba preparado para volver al ruedo.


Puntuación: 10 de 10

#453. El que me folló en su cama y minutos después en el baño

Este diario me ha ayudado mucho a reforzar mi memoria. Me sorprende la cantidad de cosas que puedo recordar sobre cada encuentro que tengo. Con #453 recuerdo vívidamente su habitación, su cara, su cuerpo, y el baño donde tiramos minutos después de haber follado en su cama.

Nos encontramos en la portería de su casa, venía de hacer unas compras en Carulla y le ayudé a cargar unas bolsas hasta su apartamento. Lo acompañé a que se fumara un cigarrillo en la sala y veinte minutos más tarde estábamos revolcándonos en su habitación. Me senté en la cama mientras #453 cerraba la puerta, comenzó a desvestirse. Luego se quitó la camisa, los pantalones y los boxers. Me dio la vuelta y me quitó la ropa. Vi que comenzó a ponerse duro y me desnudé, me acosté en la cama y #453 se sentó encima mío.

Tan pronto como le quité sus boxers, su verga saltó y golpeó mis labios. Empecé a chuparlo y la sentí crecer dentro de mi boca.  Bajé su prepucio y le lamí la cabeza, comencé a chupar un poco más. Tomé descansos para chupar sus bolas mientras frotaba su pene, me detuvo antes de que lo hiciera correr y me preguntó si quería que me clavara, me abrí de piernas mirando hacia arriba sobre la cama.

#453 presionó su verga contra mi culo, y logró meter la cabeza adentro. Agarró mis caderas, y comenzó a follarme duro, rápido y profundo. Nuestras caras estaban de frente. Ver como su musculoso cuerpo estaba bombeando casi 19 centímetros dentro de mí me excitó. Sus pectorales se estaban poniendo rojos por el calor en esa habitación. Había perdido la erección cuando comenzó a penetrarme, pero mi verga se estaba poniendo dura de nuevo al mirarlo. Cuando noté que mi verga crecía, me pasó el lubricante para que pudiera masturbarme mientras me follaba. Estuvimos así durante probablemente diez o quince minutos.

Luego me cargó y me volteó para dejarme sentar sobre él y montar su gran verga. Menos de cinco minutos cabalgándolo moviendo mi culo cual actor porno fueron suficientes para que se viniera. Su cara orgásmica fue la prueba que le di una dosis de puro éxtasis. Dijo que nunca había sentido algo así y según él, mi culo estaba más apretado que cualquier otro culo que haya tenido antes.

Mientras tanto yo estaba más duro que nunca y aún no me había corrido, así que con su pene flácido todavía dentro, me masturbé admirando su lindos pectorales y en segundos estaba chorriando leche en mi abdomen.

Entramos a bañarnos y nos besamos bajo la regadera. El agua cayendo sobre él hizo que el vello de su cuerpo apuntara hacia abajo marcando en su piel. Sus piernas y muslos esculpidos brillaban bajo el agua y sus axilas se volvieron más oscuras cuando se humedecieron. Mientras se lavaba la cabeza con las dos manos, se inclinó hacia mí, tocando mi verga erecta y me dijo que tomara jabón líquido y le aplicara en su cuerpo.

Empecé a enjabonar sus axilas y bajé mis manos por su cuerpo. Primero las puse sobre sus pectorales velludos, luego sus caderas y finalmente más abajo hasta llegar a su pene y bolas. El agua caliente estaba haciendo que sus bolas colgaran muy bajo y las apreté un poco con mis manos enjabonadas. Su verga, que se estaba agrandando estaba resbaladiza por el agua y el jabón. Empecé a jalar su pene de arriba a abajo.

#453 me dio la vuelta y masajeó mis nalgas con jabón. Llevó su mano izquierda a mi culo y puso 3 dedos de su mano derecha en mi boca para que se los lamiera. Siguió masajeando. Empujé mi trasero contra su verga que estaba rozando la entrada de mi ano y #453 insertó la puntica dentro de mí, mientras seguía con sus 3 dedos en mi boca. Estábamos arrechos con nuestros penes duros como la primera vez que follamos, era evidente que los dos queríamos tirar de nuevo.

Salió de la ducha y fue hasta su cuarto por un condón, volvió todo mojado y se lo puso. Me acorraló contra la pared y volvió a penetrarme, el agua cayendo sobre mi culo y su verga facilitó la entrada de su pene en mi ano y me lo metió hasta el fondo rápidamente. Había olvidado lo rico que es tirar bajo el agua, gemí duro sin importar que la ventana del baño estuviera abierta y nos pudieran escuchar sus vecinos. Me resbalaba fácilmente por el agua y tuve que sujetarme al final de sus brazos para no caerme, 5 minutos después de tirar se vino.


Puntuación: 8,5 de 10

 

 

#452. El opita precoz

#452 tenía 25 años y su cara triangular mostraba un bronceado claro, lo cual resaltaba sus pómulos prominentes. Medía 1.75 y me había enviado unas fotos muy ricas de su cuerpo con pecho velludo.

Él se iba a regresar donde vive en Neiva al día siguiente, así que quería verme ese día. “¿has ido a una residencia antes?”, me preguntó después de que supimos que ninguno de los dos tenía sitio. #452 se veía delicioso y quería que me metiera su pene ese día.

Me dijo que nos encontráramos en una residencia de chapinero a las 2:00 p.m. Cuando nos vimos afuera del lugar pude notar que estaba nervioso. Tenía una camiseta ajustada y jean, su cabello tenía el mismo peinado que en sus fotos. Parecía más joven en persona.

Pagó 30.000 pesos a la entrada y la señora que nos atendió nos llevó a un cuarto pequeño al fondo del pasillo. Mientras caminábamos hacia la habitación escuché los gemidos de un pasivo que le estaban dando duro y eso me arrechó mucho. Entramos y cerramos la puerta, #452 pidió dos condones que la señora nos llevó poco tiempo después. Me ayudó a desnudarme y yo también le quité la ropa.

Comenzamos a besarnos, luego giró mi cuerpo y se sentó en cuclillas detrás de mi para ver mi culo de cerca. Levantó mis nalgas, lamió su dedo y lo insertó suavemente dentro de mí. Gemí mientras metía el dedo por mi agujero. En este punto me dieron unas ganas inmensas de tener su pene dentro y le dije: “Lo quiero dentro de mí”. Me acosté boca arriba con las piernas bien abiertas, se puso el condón, aplicó lubricante en su verga y lentamente comenzó a deslizarla dentro de mi ano. Estaba apretado y me tomó un minuto antes de que mi ano comenzara a ceder.

Gemí cuando la cabeza de su pene se deslizó dentro de mi ano, luego #452 se detuvo para dejarme relajar. Después de unos segundos, empezó con movimientos suaves, empujando sus hombros hacia adelante y hacia abajo mientras apoyaba sus manos en la cama para sostenerse. Siguió cogiéndome lentamente, pero esta vez hasta el fondo. Miré hacia abajo, memorizado la vista de su verga roja y venosa siendo tragada por mi ano, el cual ya había aflojado.

Me agarró de la cintura y comenzó a martillarme, cada movimiento me levantó un poco de la cama, mientras sentía como sus bolas rebotaban contra mi piel. Me gustaba apretar las paredes de mi ano cada vez que lo volvía a meter. Después de unos minutos, #452 estaba empezando a cansarse cuando se retorció un poco y dijo gimiendo: “Quiero venirme”. Después de decir estas palabras, dio unos movimientos más profundos, se reclinó, sumergió su verga profundamente dentro de mí y descargó si semen mientras dejaba escapar un gruñido masculino. Al mismo tiempo, sujeté mi esfínter con fuerza con su pene, haciendo que mi culo actuara como un anillo viviente.

Miré hacia abajo, viendo cómo palpitaban las venas de su gruesa verga mientras bombeaba su semen en el interior del condón en mi culo, haciendo que mi esfínter sufriera un espasmo con cada contracción. Respiró con fuerza, temblando mientras mi culo seguía pulsando esporádicamente alrededor de su pene. Cuando intetó sacarlo, mi ano agarró su verga, no quería soltarlo. Finalmente sacó su pene completamente y mi culo se cerró.

Se disculpó por haberse venido tan rápido y me comentó que llevaba 5 meses sin tener sexo. Admiro a la gente que logra pasar tanto tiempo sin tener sexo.


Puntuación: 6 de 10

#451. El que se siente sucio después de tener sexo

En mis primeros encuentros sexuales no podía evitar sentirme sucio después de tener sexo. Debía llegar a mi casa inmediatamente a bañarme porque sentía que olía mucho a sexo y que cualquier persona que se me acercara lo iba a notar. No sólo era una sensación de sentirme sucio por el sudor y los olores, sino de sentirme sucio moralmente, pues me sentía un poco culpable por haber hecho algo indebido. Era esa inocencia la que me hacía sentir así, esa inocencia que con el tiempo perdí. #451 me recordó a mí en mi época de inocencia.

Llegué a su apartamento ese día y esperaba ponerme de rodillas, mamárselo, tirar y ser inmediatamente despedido en la puerta como lo hacen la mayoría, pero en realidad me ofreció un trago, y nos relajamos en su sala hablando de bobadas por un tiempo. Se quejó de los hombres gays que tienen sexo muy seguido y de lo vacías que deben ser sus vidas, según él. #451 no tiene ni idea de mi vida sexual, y le seguí la cuerda porque no me hubiera sentido cómodo hablando con él de lo que hago.

Caminó hacia la cocina y regresó con otra cerveza para él y otra para mí. Después de 40 minutos hablando había olvidado por qué estaba allí, su mano se movió entre mi entrepierna y comenzó a frotarme. Le devolví el favor, deslizando mi mano por su cremallera. Se puso duro muy rápido, y en poco tiempo se levantó y me arrastró de la mano hasta su habitación, me excita cuando hacen eso. Se bajó los pantalones, exponiendo su dura verga. No tenía el pene más largo o más grueso que había visto, era de alrededor de 15 centímetros, pero muy venoso, rosado y húmedo.

Me arrodillé frente a él y se lo chupé, me di cuenta que #451 era bastante exigente: controlaba mi ritmo sujetándome y empujándome la nuca, haciéndome alternar entre la cabeza, y sus pelotas. La suave y amistosa conversación había cambiado de tono: empezó a hablarme sucio,  diciéndome todo tipo de cosas como “sigue así puta” y “amas esa verga, ¿verdad?” lo cual me excitó aún más.

Seguí empujando mi cabeza más y más profundo con su pene dentro de mi boca hasta que casi me atraganté. Se lo mamé en algunas posiciones más: con él de pie y yo de rodillas, yo acostado en la cama y él follando mi cabeza colgando. Finalmente agarró mi culo redondo y dijo que quería follarme, mi boca goteaba saliva y su líquido preseminal.

Se puso el condón y me abrí de piernas, hubo varios intentos de penetración antes que entrara por completo. Mi culo estaba apretado a pesar de todo el sexo que había estado teniendo recientemente. Después un tiempo se hizo más fácil y me sacudió de un lado a otro lentamente, mientras me acostumbraba a su pene dentro de mí. Me pidió que me acostara boca abajo y así lo hice.

Me agarró del pelo y levantó mi cabeza mientras se inclinaba hacia adelante sobre mi espalda aún empujando. Estaba gritando y era muy evidente que no eran gemidos de placer como siempre, sino de puro dolor.”¿vas a ser un niño grande ahora?” susurró. Claramente se había impacientado y frustrado por tener que ir súper lento con mi culo debido a mi lloriqueo constante. Asentí con la cabeza, ese era todo el permiso que #451 necesitaba mientras aceleraba sus embestidas. En realidad solo fue al principio que me quejé del dolor, una vez me acostumbré a su verga sólo fue placer.

Me aferré a la mesa de noche que estaba a 5 centímetros más o menos, mientras sentía su pene golpeando mi próstata en esta posición repetidamente. Follamos en esta posición por un tiempo, y  luego me puse en 4 después de que la mesa se movió. Terminamos en pollo asado con mis pies sobre sus hombros.

#451 estaba obsesionado con mi culo, y repetidamente lo azotaba mientras me estaba perforando. Me lo metía tan fuerte que tenía que agarrarme constantemente a algo para mantenerme en posición. Nos pusimos de pie con mi cuerpo apoyado en la pared con mis piernas abiertas y él detrás de mí. Me presionó la cara duro contra la pared y quedé acorralado entre la pared dura y fría y su mano. Un minuto después, gimió en voz alta mientras disparaba su descarga en el condón dentro de mi culo .

Los dos nos tiramos a la cama tratando de recuperar el aliento, después se levantó, me trajo una toalla y me dijo que podía usar su ducha. Le dije que no se preocupara, que me iba a bañar en mi casa cuando llegara, aunque posiblemente en el fondo no lo haría. #451 se sorprendió cuando le dije que no me bañaría en ese momento. Me preguntó si no me sentía muy sucio como para ser capaz de devolverme a mi casa sin bañarme y que uno siempre se debe bañar después de tener sexo.

No había sudado prácticamente nada en nuestro encuentro sexual y no lo veía necesario; pero le había seguido la corriente en nuestra conversación sobre “lo vacíos y promiscuos que pueden llegar a ser los gays”, y pensé: Por qué no bañarme también para continuar mi papel de joven correcto que tiene sexo solamente una vez al año? Nos metimos los dos a bañar juntos por un buen tiempo, fue un baño lleno de besos, lujuria y caricias. En medio de nuestros besos sentí ganas que me lo volviera a meter, pero cuando vi su pene flácido y pequeño después de haber botado tal cantidad de semen, se me quitaron las ganas.

Salimos de la ducha y seguimos hablando por casi una hora más, definitivamente #451 es un gran conversador.


Puntuación: 8,5 de 10